Software a medida vs soluciones estándar: cómo elegir la mejor opción para tu empresa

Software a medida vs soluciones estándar: cómo elegir la mejor opción para tu empresa

Elegir el software que utilizará una empresa durante los próximos años es una decisión que puede condicionar su productividad, su capacidad para crecer e incluso la forma en la que presta sus servicios. Ante esta elección aparecen normalmente dos caminos: adoptar una herramienta que ya existe en el mercado o apostar por un desarrollo creado específicamente para las necesidades del negocio. No existe una alternativa que sea siempre mejor, porque todo depende de los procesos de la empresa, sus objetivos, su presupuesto y el grado de diferenciación que necesite. A lo largo de esta guía veremos las diferencias entre el software a medida y las soluciones estándar, sus ventajas, sus costes y los aspectos que conviene analizar para ayudarte a determinar qué opción encaja realmente mejor con tu empresa.

Software a medida y software estándar: dos formas muy diferentes de resolver una necesidad

El software estándar es una solución tecnológica desarrollada pensando en un conjunto amplio de usuarios o empresas. En lugar de construirse para una organización determinada, incorpora funcionalidades capaces de responder a problemas relativamente comunes. Es lo que ocurre con muchas herramientas de facturación, programas de gestión, CRM, plataformas para organizar proyectos o aplicaciones de comunicación empresarial. La compañía contrata el producto y configura aquellas opciones que necesita dentro de las posibilidades que ofrece el proveedor.

El software a medida parte precisamente del planteamiento contrario. En este caso, la aplicación se diseña y desarrolla teniendo en cuenta los procesos, usuarios, objetivos e infraestructura tecnológica de una empresa concreta. Las funcionalidades no vienen determinadas previamente por un fabricante, sino que se definen a partir de aquello que necesita resolver el proyecto.

Esta diferencia cambia por completo la forma de abordar la inversión. Con un software estándar, la empresa analiza diferentes productos y trata de averiguar cuál se aproxima más a sus necesidades. Con el desarrollo personalizado, primero se estudian esas necesidades y posteriormente se construye una herramienta capaz de responder a ellas.

Ninguno de los dos modelos es necesariamente superior. Una empresa que necesita gestionar procesos habituales puede encontrar una solución estándar perfectamente válida y evitar el coste de desarrollar algo que ya existe. Sin embargo, cuando los procedimientos internos son complejos, existe una necesidad muy específica o la tecnología constituye una parte importante de la ventaja competitiva de la compañía, las limitaciones de una herramienta generalista pueden adquirir mucha más importancia.

Las grandes ventajas del software a medida y lo que debes tener en cuenta

La principal ventaja de desarrollar software propio es evidente: la herramienta puede adaptarse al negocio y no al contrario. Las pantallas, permisos, automatizaciones, flujos de trabajo y conexiones con otros sistemas pueden diseñarse alrededor de la operativa real de la empresa. De esta forma, es posible evitar funcionalidades innecesarias al mismo tiempo que se desarrollan aquellas que realmente aportan valor.

Esta capacidad resulta especialmente interesante cuando una organización dispone de procedimientos propios que difícilmente pueden reproducirse con herramientas comerciales. Una empresa puede necesitar, por ejemplo, conectar información procedente de varias fuentes, automatizar determinadas decisiones, centralizar procesos que anteriormente estaban repartidos entre distintas plataformas o proporcionar a sus clientes un servicio digital completamente diferente al de sus competidores.

Otra ventaja importante es la posibilidad de plantear desde el principio cómo deberá evolucionar el software. Un proyecto bien diseñado puede crecer por fases, incorporando módulos y funcionalidades conforme cambian las necesidades de la compañía. Esto permite que la tecnología acompañe la evolución del negocio en lugar de convertirse en una limitación que obligue posteriormente a buscar otra plataforma.

Sin embargo, desarrollar software personalizado requiere una inversión inicial mayor que contratar muchas soluciones existentes. También exige dedicar tiempo al análisis, el diseño, la programación, las pruebas y la implantación. La empresa debe tener claro qué problema pretende resolver y trabajar con un equipo capaz de convertir las necesidades empresariales en requisitos tecnológicos coherentes.

Por ello, el software a medida tiene especialmente sentido cuando existe una razón empresarial que justifica esa personalización. Desarrollar una herramienta propia únicamente porque resulta atractiva la idea de disponer de tecnología exclusiva no suele ser suficiente. Debe existir una mejora tangible en procesos, eficiencia, experiencia del cliente, capacidad de crecimiento o diferenciación.

Cuando una app a medida puede ser la mejor solución para tu empresa

Hay situaciones en las que la necesidad empresarial no consiste simplemente en instalar otro programa dentro de un ordenador. Clientes, comerciales, técnicos, proveedores o empleados pueden necesitar acceder a determinadas funciones desde cualquier lugar utilizando su teléfono móvil. Cuando esa experiencia forma parte del servicio que ofrece la compañía o de un proceso interno importante, desarrollar una aplicación específicamente adaptada al negocio puede resultar mucho más interesante que tratar de encajar la operativa en una app genérica.

Un ejemplo claro aparece cuando la aplicación debe comunicarse con sistemas internos. Una app empresarial puede necesitar consultar información almacenada en bases de datos, enviar operaciones a un back office, mostrar información actualizada, identificar diferentes tipos de usuarios o conectarse con otros servicios mediante una API. En estos escenarios, lo importante no es únicamente disponer de una aplicación visualmente atractiva, sino construir todo un ecosistema tecnológico que funcione correctamente detrás de ella.

Aquí resulta especialmente interesante recurrir a una empresa especializada como Develoop Software. En su servicio de desarrollo de aplicaciones móviles (que puedes ver con detalle en su web oficial https://www.develoop.net/es/desarrollo-apps-barcelona/) explican que trabajan con distintas alternativas según las necesidades del proyecto, incluyendo aplicaciones nativas, soluciones híbridas y aplicaciones web progresivas. La elección no se plantea como una fórmula idéntica para todos los proyectos: valoran las características y prestaciones necesarias para determinar qué tecnología puede ajustarse mejor a cada caso.

Este enfoque es importante porque una empresa no debería empezar un proyecto diciendo simplemente que quiere «una app». Primero hay que determinar para quién se desarrolla, qué acciones podrá realizar el usuario, qué información necesita consultar, qué sistemas deberán comunicarse con la aplicación y qué experiencia se pretende ofrecer. La tecnología debe ser una consecuencia de esas necesidades y no el punto de partida.

Develoop Software también contempla elementos que van mucho más allá de la programación de las pantallas. Su planteamiento incluye el trabajo sobre interfaz y experiencia de usuario, la utilización de datos locales y bases de datos en entornos cloud, así como la creación de API a medida para comunicar las aplicaciones con sistemas de back office. Según explican, estas conexiones permiten gestionar de forma más eficiente los accesos a las bases de datos y facilitar el uso simultáneo desde diferentes instalaciones de la aplicación.

Otro aspecto especialmente útil para una empresa es poder saber qué sucede después del lanzamiento. Develoop contempla la integración con herramientas de analítica para obtener información sobre navegación, utilización del software e incidencias. Además, acompañan a sus clientes en los procesos de publicación de las aplicaciones para Android e iOS, coordinando y validando su llegada a las respectivas tiendas. Su servicio también contempla el ámbito de la visibilidad mediante acciones relacionadas con marketing y ASO.

Por todo ello, si la aplicación móvil va a convertirse en una pieza relevante de la relación con los clientes, de la actividad de los empleados o de un nuevo servicio digital, apostar por un desarrollo a medida con un equipo como Develoop Software permite plantear el proyecto desde las necesidades reales del negocio. No se trata únicamente de tener presencia en el teléfono del usuario, sino de crear una herramienta útil, conectada con la infraestructura empresarial y preparada para cumplir una función concreta dentro de la estrategia de la compañía.

El precio inicial no cuenta toda la historia

El presupuesto suele convertirse rápidamente en uno de los grandes argumentos cuando se compara software a medida y software estándar. Sin embargo, fijarse únicamente en cuánto cuesta poner en marcha cada alternativa puede llevar a una decisión equivocada. Lo realmente importante es analizar el coste total que tendrá la solución durante el periodo en el que esperamos utilizarla.

Una solución estándar puede parecer muy económica cuando una empresa cuenta con pocos usuarios. Conforme el equipo crece, puede ser necesario contratar licencias adicionales, acceder a planes superiores, comprar módulos complementarios o pagar por determinados niveles de almacenamiento, automatización o integración.

Con el software personalizado sucede lo contrario. La inversión inicial suele ser más importante porque es necesario financiar el análisis y el desarrollo. Posteriormente existirán gastos relacionados con infraestructura, mantenimiento, seguridad y nuevas funcionalidades, pero el modelo económico será diferente al de una licencia comercial.

También existen costes menos visibles. Si un programa obliga a realizar manualmente una operación cientos de veces al mes porque no se adapta al proceso de la empresa, esas horas tienen un valor económico. Lo mismo sucede cuando los trabajadores deben introducir la misma información en varias herramientas, corregir errores producidos por procesos manuales o utilizar procedimientos alternativos para superar las limitaciones del sistema.

La comparación adecuada debe contemplar, por tanto, licencias, desarrollo, mantenimiento, implantación, formación, integraciones y tiempo de trabajo. Solo entonces puede determinarse qué alternativa resulta verdaderamente más rentable.

La personalización debe responder a una necesidad real

Uno de los errores más habituales consiste en pensar que disponer de más posibilidades de personalización siempre es mejor. En realidad, personalizar tiene sentido cuando existe algo que merece la pena adaptar. Si un proceso empresarial es prácticamente idéntico al de cientos de compañías, utilizar el funcionamiento establecido por una buena herramienta comercial puede ser perfectamente razonable.

La situación cambia cuando esos procesos contienen particularidades esenciales. Puede haber reglas específicas para preparar presupuestos, fabricar productos, asignar recursos, prestar servicios, gestionar clientes o coordinar equipos. Si esas particularidades constituyen una parte importante de la forma en la que compite la empresa, forzar su funcionamiento para adaptarlo a un programa puede significar perder precisamente aquello que la diferencia.

Conviene preguntarse qué partes del procedimiento son realmente estratégicas y cuáles podrían estandarizarse sin consecuencias. El objetivo no debería ser reproducir digitalmente cada costumbre que existe dentro de la organización, ya que algunas pueden proceder simplemente de procesos antiguos que también convendría revisar.

El desarrollo a medida ofrece una oportunidad especialmente interesante para analizar cómo trabaja la empresa y eliminar pasos innecesarios antes de automatizarlos. De esta forma, el proyecto tecnológico no se limita a convertir en software los procedimientos existentes, sino que puede ayudar a simplificar y mejorar la propia operativa.

Pensar en el crecimiento evita tener que empezar de nuevo

Una solución puede funcionar perfectamente para diez personas y convertirse en un problema cuando la utilizan cien. Por eso, el tamaño actual de una empresa no debería ser la única referencia para elegir tecnología. Es necesario valorar qué puede ocurrir si aumentan el número de clientes, trabajadores, operaciones, ubicaciones o datos gestionados.

Las soluciones estándar suelen ofrecer diferentes niveles de servicio precisamente para acompañar ese crecimiento. Antes de contratarlas, conviene comprobar qué límites existen, cuánto cuestan los planes superiores y si las funcionalidades necesarias se encuentran disponibles cuando aumenta la complejidad del negocio.

En un desarrollo personalizado, la escalabilidad debe contemplarse desde la arquitectura inicial. Esto no significa construir desde el primer día una infraestructura sobredimensionada para necesidades que quizá nunca aparezcan. Significa evitar decisiones técnicas que hagan extremadamente difícil crecer más adelante.

También debemos pensar en la escalabilidad funcional. Una plataforma puede comenzar resolviendo un único proceso y posteriormente necesitar conectarse con facturación, atención al cliente, logística o aplicaciones móviles. Contar desde el inicio con una visión aproximada de esa evolución ayuda a tomar decisiones mucho más sostenibles.

Integrar correctamente los sistemas puede ser más importante que añadir funciones

Las empresas acumulan tecnología con el paso del tiempo. Es frecuente encontrar un ERP encargado de determinadas operaciones, un CRM con información comercial, una plataforma de comercio electrónico, herramientas financieras, sistemas logísticos y diferentes aplicaciones utilizadas por departamentos concretos.

El problema aparece cuando esas plataformas funcionan como compartimentos independientes. Los trabajadores terminan copiando datos de un sistema a otro, utilizando hojas de cálculo como intermediarias o realizando comprobaciones manuales para asegurarse de que la información coincide.

Por esta razón, antes de elegir una solución conviene estudiar con qué sistemas deberá comunicarse y qué posibilidades reales de integración ofrece. Las API, conectores disponibles y mecanismos para importar o exportar información pueden tener tanta importancia como las funcionalidades visibles del producto.

El software a medida permite diseñar estas conexiones alrededor de la arquitectura existente, aunque desarrollar y mantener integraciones también tiene un coste. Las soluciones estándar, por su parte, pueden disponer de amplios ecosistemas de conectores que hagan innecesario programarlos desde cero.

La opción adecuada será la que permita que la información circule con la menor fricción posible. Un programa aparentemente excelente puede terminar generando numerosos problemas si obliga a mantener procesos aislados del resto de la infraestructura tecnológica de la organización.

Seguridad, mantenimiento y actualizaciones también forman parte de la decisión

Todo software utilizado para desarrollar una actividad empresarial debe mantenerse. Aparecen nuevas versiones de sistemas operativos, cambian servicios externos, surgen vulnerabilidades, se modifican integraciones y evolucionan las necesidades de los usuarios. La puesta en marcha no es el final de un proyecto tecnológico, sino el comienzo de su vida útil.

Con una solución estándar, buena parte del mantenimiento de la plataforma corresponde al proveedor. La empresa recibe actualizaciones y mejoras sin tener que gestionar directamente el código del producto. Esta comodidad constituye una de las ventajas más importantes del modelo, especialmente para organizaciones que no quieren asumir una gestión tecnológica compleja.

A cambio, será el fabricante quien determine en gran medida la evolución de la plataforma. Puede modificar funcionalidades, alterar sus tarifas, retirar determinadas características o cambiar las condiciones de algunos servicios. La empresa usuaria tiene una capacidad limitada para decidir sobre esos aspectos.

En un desarrollo a medida existe mayor control sobre la evolución, pero también deben establecerse responsabilidades claras sobre mantenimiento, copias de seguridad, infraestructura, actualizaciones y resolución de incidencias. Antes de comenzar un proyecto conviene saber qué ocurrirá después del lanzamiento y qué recursos serán necesarios para conservar la herramienta en buenas condiciones.

Cuándo compensa especialmente apostar por software a medida

El desarrollo personalizado cobra sentido cuando existe una necesidad que las herramientas disponibles no resuelven adecuadamente. Esto puede suceder porque el proceso sea demasiado específico, porque sea necesario integrar diferentes sistemas o porque la solución tecnológica vaya a formar parte del propio servicio que recibe el cliente.

También puede resultar adecuado cuando una compañía dedica una cantidad considerable de tiempo a compensar manualmente las limitaciones de sus programas actuales. Si varias personas realizan continuamente tareas repetitivas que podrían automatizarse, el ahorro operativo puede ayudar a justificar la inversión en desarrollo.

Otro escenario aparece cuando la empresa pretende crear un producto digital. Una plataforma para clientes, un portal especializado, una aplicación móvil o una herramienta que incorpora una lógica de negocio propia difícilmente puede depender siempre de productos genéricos si su funcionamiento constituye precisamente una parte esencial de la propuesta de valor.

La clave consiste en identificar qué beneficio empresarial aportará el desarrollo. Puede tratarse de reducir costes, disminuir errores, acelerar procesos, ofrecer un servicio nuevo, mejorar la experiencia del cliente o permitir un crecimiento que actualmente resulta difícil. Cuanto más claro sea ese beneficio, más sencillo será evaluar si la inversión tiene sentido.

Cuándo una solución estándar puede ser la decisión más inteligente

No todas las empresas necesitan desarrollar su propio software. De hecho, hacerlo para resolver un problema que ya está perfectamente cubierto por el mercado puede significar invertir recursos en algo que no aporta ninguna ventaja competitiva.

Cuando la necesidad es convencional y existen productos maduros que la solucionan correctamente, una herramienta estándar suele ser el camino más sencillo. Además de reducir el tiempo de implantación, permite aprovechar funcionalidades que han ido evolucionando gracias a la experiencia acumulada con numerosos usuarios.

También resulta especialmente razonable cuando existe incertidumbre. Una compañía que está comenzando una nueva actividad puede no saber todavía cómo evolucionarán sus procesos. Adoptar temporalmente una plataforma comercial puede ayudarle a descubrir qué necesita realmente antes de comprometerse con un desarrollo más ambicioso.

La cuestión no consiste en disponer de tecnología propia por principio. El objetivo es utilizar los recursos de la empresa donde generen mayor valor. Si una solución ya existente resuelve prácticamente todas las necesidades a un coste razonable y sin obligar a introducir procedimientos ineficientes, desarrollar una alternativa desde cero difícilmente será prioritario.

La solución híbrida puede ofrecer lo mejor de ambos modelos

La comparación entre software a medida y software estándar parece plantear únicamente dos alternativas, pero en la práctica existe una tercera opción especialmente interesante: combinar plataformas existentes con desarrollos personalizados.

Una empresa puede utilizar un ERP comercial para sus procesos administrativos y desarrollar una aplicación específica para determinadas operaciones. También puede mantener un CRM estándar y crear una plataforma propia que se comunique con él mediante API. De esta forma, no es necesario reconstruir funcionalidades que ya funcionan correctamente, pero tampoco se renuncia a desarrollar aquellas capacidades que realmente diferencian al negocio.

Esta estrategia puede reducir considerablemente el alcance del desarrollo. En lugar de crear una plataforma enorme encargada de resolver todos los procesos empresariales, el equipo puede concentrarse en las funciones específicas que no están cubiertas adecuadamente por otras soluciones.

Para que el modelo funcione, las integraciones adquieren una enorme importancia. Es necesario comprobar que los sistemas elegidos permiten intercambiar la información necesaria y que la arquitectura resultante no genera dependencias excesivamente complejas.

En numerosos proyectos, la pregunta adecuada no es software estándar o software a medida, sino qué partes merece la pena comprar y cuáles merece la pena desarrollar.

Los errores que pueden convertir una buena elección tecnológica en un problema

Uno de los errores más frecuentes consiste en elegir exclusivamente por precio. La alternativa más barata en el momento de contratarla no tiene por qué ser la más económica durante cinco años. Una mala adaptación puede producir costes indirectos en forma de tareas manuales, errores, duplicidad de información o pérdidas de productividad.

También es peligroso diseñar una solución pensando exclusivamente en las necesidades actuales. Las empresas evolucionan y una plataforma excesivamente rígida puede obligar a realizar una nueva migración mucho antes de lo esperado. Pensar en escenarios razonables de crecimiento ayuda a reducir este riesgo.

En el software a medida existe además la tentación de incorporar desde el primer momento todas las funcionalidades imaginables. Esto incrementa el coste, prolonga el desarrollo y puede terminar generando una aplicación mucho más compleja de lo necesario. Priorizar las funciones que aportan valor real permite construir proyectos más controlables y evolucionarlos posteriormente con información obtenida de usuarios reales.

Otro error consiste en no involucrar a las personas que utilizarán la herramienta. Directivos, responsables tecnológicos y desarrolladores pueden definir un proyecto aparentemente perfecto que posteriormente encuentre resistencia porque no responde al trabajo cotidiano de sus usuarios. Comprender cómo se ejecutan realmente los procesos es fundamental antes de transformarlos.

Cómo saber cuál de las dos opciones encaja mejor con tu empresa

Para tomar la decisión resulta útil comenzar por el problema y no por la tecnología. La primera cuestión debería ser qué necesita mejorar la empresa y qué consecuencias genera actualmente esa necesidad. A partir de ahí será posible determinar qué funciones son imprescindibles y cuáles simplemente resultarían interesantes.

Después conviene estudiar las soluciones disponibles. Si una herramienta estándar cubre prácticamente todo lo necesario sin introducir grandes dificultades, puede no existir ninguna razón para desarrollar desde cero. Cuando las diferencias comienzan a afectar a operaciones esenciales, automatizaciones, integraciones o experiencia del cliente, el desarrollo personalizado gana peso.

El presupuesto debe analizarse junto con el horizonte temporal. Hay que considerar cuánto costará poner en marcha cada alternativa, pero también mantenerla y utilizarla durante los próximos años. La mejor inversión tecnológica es la que produce una relación razonable entre coste, utilidad, flexibilidad y capacidad de evolución.

También deben estudiarse los riesgos. Una aplicación personalizada necesita un equipo capaz de mantenerla, mientras que una plataforma comercial crea una dependencia respecto a su proveedor. Ninguna alternativa elimina completamente la dependencia tecnológica; simplemente cambia su naturaleza.

Finalmente, conviene decidir pensando en el negocio que queremos construir y no exclusivamente en el que tenemos hoy. Si la tecnología va a desempeñar un papel importante en esa evolución, merece la pena elegir una solución capaz de acompañarla.

La mejor opción es la que se adapta a la estrategia de tu negocio

Software a medida y soluciones estándar responden a necesidades diferentes. El software estándar destaca por su rapidez de implantación, menor inversión inicial y capacidad para resolver procesos habituales, mientras que el desarrollo personalizado permite adaptar profundamente la tecnología a los procedimientos, integraciones y objetivos particulares de una organización.

Por eso, no conviene comenzar la elección preguntando cuál de los dos modelos es mejor. Resulta mucho más útil analizar qué procesos son estratégicos, qué grado de personalización necesitamos, cuánto crecerá previsiblemente la empresa y qué papel queremos que desempeñe la tecnología durante los próximos años.

También debemos recordar que ambas alternativas pueden convivir. Una organización puede utilizar herramientas comerciales allí donde ofrecen una respuesta suficientemente buena y reservar el desarrollo personalizado para aquellas funciones que generan eficiencia o diferenciación.

En definitiva, la tecnología debe resolver problemas empresariales y facilitar el crecimiento, no convertirse en una nueva fuente de limitaciones. Cuanto mejor comprendamos las necesidades actuales y futuras de la organización, más fácil será decidir dónde tiene sentido utilizar una solución existente y dónde merece la pena construir una herramienta específicamente diseñada para nosotros.

Irene
Irene

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Rubén - autor de WikiNegocios

Bienvenidos a Wiki Negocios, soy Rubén.

Me dedico a la consultoría de negocios y tecnología. En este espacio compartiré cómo funcionan las empresas modernas y te ayudaré a beneficiarte de las mejores herramientas digitales para tu negocio.

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